La sirena sonó a las 20:00 horas del martes 13 de octubre. En ese instante, médicos, enfermeras, técnicos y brigadistas del Hospital Nacional Arzobispo Loayza dejaron sus labores habituales para enfrentar un escenario catastrófico: un sismo de magnitud 8.8 que dejó el 80% de la infraestructura hospitalaria afectada, colapsó los servicios de agua, luz y telefonía, y dejó un saldo simulado de 796 damnificados, 310 desaparecidos y 586 fallecidos. El ejercicio, parte del III Simulacro Nacional Multipeligro Nocturno, buscó medir la capacidad de respuesta del principal nosocomio ante un desastre de gran escala.
La participación del Loayza no fue casual. Su historia está marcada por la atención en emergencias reales como el terremoto de Pisco en 2007, el sismo de Nasca en 2014 y el incendio de Mesa Redonda en 2001. En todos esos eventos, el hospital se convirtió en un punto crítico de atención. Por eso, la simulación de este año puso énfasis en la coordinación interna y la continuidad operativa bajo condiciones extremas, según explicó la Oficina de Defensa Civil del establecimiento.
Un ensayo con cifras de catástrofe: así se desarrolló el simulacro
El ejercicio comenzó con la evaluación de daños estructurales. El reporte final indicó que solo la red de radio quedó operativa, lo que obligó a los equipos a desplegarse en seis puntos estratégicos de evacuación, incluido el Archivo Central. Allí, brigadistas realizaron labores de rescate, control de amagos de incendio y triaje de víctimas simuladas. La complejidad del escenario incluyó la atención de heridos con recursos limitados y la priorización de casos según gravedad.
¿Qué se evaluó exactamente en el simulacro?
La Dirección de Defensa Civil del hospital precisó que se midieron tiempos de respuesta, efectividad de la comunicación por radio y la capacidad de los equipos para sostener la atención médica sin suministros básicos. Participaron médicos, enfermeras, técnicos en enfermería y brigadistas, quienes operaron de manera simultánea en los seis puntos de evacuación. El abogado Arturo Rojas, director de la Oficina Ejecutiva de Administración y Comandante de Incidente del establecimiento, supervisó personalmente el operativo.
Impacto en el Ciudadano: ¿Cómo altera esta medida el día a día?
Efectos en la economía familiar y el bolsillo
Aunque se trata de un simulacro, sus resultados tienen implicancias directas para los usuarios del sistema de salud. Un hospital colapsado significa que miles de pacientes quedarían sin atención médica, y las familias tendrían que costear servicios privados de emergencia, muchas veces inaccesibles. Además, la pérdida de infraestructura hospitalaria obligaría a derivar pacientes a otros nosocomios, generando gastos adicionales en transporte y posibles pagos por servicios que el Loayza ofrece de forma gratuita. La simulación de 586 fallecidos y 796 damnificados refleja la magnitud del impacto humano y económico que un sismo de esa intensidad tendría en Lima.
Trámites, plazos y procedimientos prácticos
El simulacro no implica trámites para la ciudadanía, pero sí deja lecciones sobre la preparación personal. Las autoridades recomiendan a la población revisar sus planes de evacuación familiares, identificar zonas seguras y mantener una mochila de emergencia con agua, alimentos no perecederos, radio a pilas y botiquín. El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) recuerda que estos ejercicios buscan que la población sepa cómo actuar antes, durante y después de un sismo. La próxima edición del simulacro nacional se realizará en 2027, según el calendario oficial.
Servicios esenciales y vida cotidiana
La simulación de la caída de los servicios de agua, luz y telefonía pone en evidencia la vulnerabilidad de los hospitales ante desastres. Si un sismo real de esa magnitud ocurriera, no solo el Loayza quedaría inoperativo, sino que toda la red de salud pública enfrentaría una crisis. Los pacientes crónicos, las gestantes y los adultos mayores serían los más afectados. Por eso, el ejercicio también evaluó la capacidad de los brigadistas para mantener la atención con recursos mínimos y la coordinación con otras instituciones como el Cuerpo General de Bomberos y la Policía Nacional.
Repercusiones y voces oficiales
«La prevención y la preparación continua frente a eventos de gran magnitud son fundamentales para garantizar una respuesta rápida y organizada que permita salvar vidas», advirtió el abogado Arturo Rojas, director de la Oficina Ejecutiva de Administración y Comandante de Incidente del Hospital Loayza.
Las palabras de Rojas resumen el espíritu del simulacro. Sin embargo, especialistas en gestión de riesgos señalan que la preparación no debe quedarse en ejercicios anuales. La infraestructura hospitalaria en Lima aún no cumple con los estándares de sismo resistencia exigidos para edificaciones esenciales, y muchos establecimientos carecen de sistemas de respaldo para agua y energía. El Loayza, con más de un siglo de historia, es un ejemplo de esa brecha: su capacidad de respuesta depende en gran medida de la voluntad de su personal, más que de condiciones estructurales óptimas.
Panorama a futuro: próximos pasos e implementación
Tras el simulacro, la Oficina de Defensa Civil del hospital elaborará un informe con los hallazgos y recomendaciones. Se espera que en las próximas semanas se anuncien medidas para reforzar la infraestructura crítica y los sistemas de comunicación. Mientras tanto, el personal continuará con capacitaciones periódicas. El objetivo es claro: que la preparación no sea solo un evento anual, sino una cultura institucional. La próxima gran prueba podría ser un sismo real, y el Loayza quiere estar listo.
Claves indispensables para el ciudadano:
- El simulacro simuló un sismo de magnitud 8.8 con 586 fallecidos y 796 damnificados.
- El 80% de la infraestructura hospitalaria quedó afectada y los servicios básicos colapsaron.
- La mochila de emergencia debe incluir agua, alimentos, radio a pilas y botiquín.
- El Indeci recomienda revisar el plan de evacuación familiar y participar en simulacros.
- El próximo simulacro nacional multipeligro se realizará en 2027.