Mientras persisten los prejuicios sobre los jóvenes en conflicto con la ley penal, las cuatro décadas que acaba de cumplir el Centro Juvenil de Chiclayo del PRONACEJ respaldan una realidad distinta.
Claves y detalles principales del anuncio
Detrás de los muros de este establecimiento llamado José Abelardo Quiñones Gonzales, varias generaciones de jóvenes internos han encontrado las herramientas para merecer una segunda oportunidad a través de la educación, la formación técnica y el acompañamiento especializado.
Hoy, el Centro Juvenil José A. Quiñones Gonzáles – Chiclayo conmemora su 40° aniversario demostrando los resultados de un modelo de intervención que apuesta por transformar vidas. Actualmente, el establecimiento alberga a 156 jóvenes, que participan en programas educativos, culturales y técnico-productivos orientados a fortalecer sus habilidades y prepararlos para una reinserción positiva en la sociedad.
Las cifras reflejan avances concretos. Hoy, 91 internos cursan estudios en el Centro de Educación Básica Alternativa (CEBA), mientras que uno de ellos ha ganado una beca de inglés del Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA). Asimismo, un joven recientemente egresado permanece insertado laboralmente desde noviembre de 2025 en la empresa ECOVIVE S.A.C., demostrando que la rehabilitación puede traducirse en oportunidades reales de desarrollo y autonomía para el resto de sus vidas.
La apuesta por la empleabilidad también ha permitido que 30 jóvenes obtengan el Registro Nacional de Trabajadores de Construcción Civil (RETCC), certificación otorgada por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo que los habilita para desempeñarse formalmente en el sector construcción a nivel nacional. A ello se suma la participación de los internos en programas de capacitación impulsados por instituciones como Servicio Nacional de Capacitación para la Industria de la Construcción (SENCICO) y Jóvenes Productivos, fortaleciendo sus competencias para el mercado laboral.
Pero la transformación también incluye al arte como una herramienta para la reinserción social. Con música, danza, carpintería metálica y manualidades se trabaja en fortalecer la disciplina y promover valores de convivencia entre los jóvenes internos.
Durante la ceremonia del aniversario, los asistentes pudieron conocer un testimonio destacado de superación, así como ser testigos de presentaciones artísticas a cargo de los internos del centro juvenil, evidenciando el talento, la creatividad y el esfuerzo que forma parte de su proceso de cambio.
El director ejecutivo del PRONACEJ, Luis Vega, manifestó que, los 40 años de historia del centro juvenil representan la demostración de que la rehabilitación sí es posible cuando existen oportunidades reales de cambio. Destacó que los avances académicos, laborales y formativos alcanzados por los jóvenes reflejan el impacto de una intervención especializada orientada a construir proyectos de vida alejados de la violencia y la infracción.
En esa misma línea, el director del Centro Juvenil de Chiclayo, Elmer Cubas, señaló que los logros obtenidos son resultado del trabajo articulado entre el equipo técnico interdisciplinario, instituciones educativas, empresas y aliados estratégicos. Asimismo, resaltó que cada presentación artística preparada para la ceremonia constituye una evidencia del proceso de aprendizaje, disciplina y desarrollo personal que experimentan los jóvenes durante su permanencia en el establecimiento.