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Salud mental, clave ante El Niño y desastres en Perú

Especialistas recomiendan gestionar emociones y evitar alarmismo durante emergencias climáticas

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Salud mental, clave ante El Niño y desastres en Perú
Salud mental, clave ante El Niño y desastres en Perú (Foto: Portal O24 News)

La inminente llegada de fenómenos naturales como El Niño, las intensas lluvias y los sismos recurrentes en el Perú no solo exige preparación física y logística. El impacto emocional en la población se ha convertido en una preocupación central para los especialistas en salud mental. Según la Dirección de Salud Colectiva del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi” (INSM), la incertidumbre previa a un desastre puede desencadenar altos niveles de ansiedad, miedo y estrés que afectan tanto a individuos como a familias enteras. La entidad advierte que el manejo adecuado de las emociones es tan vital como asegurar agua, alimentos o rutas de evacuación.

El Perú es un país altamente expuesto a eventos climáticos extremos. Solo en los últimos años, fenómenos como El Niño costero han dejado miles de damnificados y pérdidas materiales cuantiosas. A esto se suma la actividad sísmica constante, con temblores que recuerdan la vulnerabilidad del territorio. En este contexto, la salud mental emerge como un pilar fundamental para la resiliencia comunitaria. La DEIDAE de Salud Colectiva del INSM ha intensificado sus recomendaciones para que la población aprenda a identificar y regular sus reacciones emocionales antes, durante y después de una emergencia.

El impacto psicológico de vivir bajo amenaza constante

La etapa previa a un desastre se caracteriza por una sensación persistente de vulnerabilidad. La preocupación por lo que pueda ocurrir genera anticipación negativa y dificulta la concentración en las tareas diarias. Los especialistas señalan que focalizar la energía en aquello que está bajo control individual —como preparar una mochila de emergencia o establecer rutas de evacuación— ayuda a reducir la angustia. También recomiendan limitar el consumo de noticias alarmantes, ya que la sobreexposición a información catastrófica incrementa la sensación de peligro inminente.

Reacciones naturales que no deben juzgarse

Cuando el evento adverso ocurre de forma súbita, las emociones se desbordan. Miedo agudo, ansiedad, confusión y frustración son respuestas comunes. Las reacciones varían: algunos actúan con rapidez, otros quedan paralizados, gritan, lloran o permanecen en silencio. Comprender que cada organismo busca sobrevivir es el primer paso para no juzgar las conductas ajenas. En ese momento crítico, los expertos recomiendan tres acciones: reconocer la emoción sin juicios, ubicarse visualmente en el entorno identificando zonas seguras y actuar con serenidad siguiendo los protocolos establecidos.

¿Cómo afecta esta situación a la vida cotidiana de los ciudadanos?

El impacto emocional de los desastres trasciende lo psicológico y se refleja en la economía familiar. La pérdida de viviendas, cultivos o empleos genera una carga adicional de estrés. Las familias deben enfrentar gastos imprevistos en reparaciones, salud o transporte, mientras lidian con la incertidumbre. Además, la interrupción de servicios básicos como agua, electricidad o educación altera la rutina diaria y profundiza la sensación de caos. En este escenario, la contención emocional se vuelve un recurso tan necesario como la ayuda material.

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Efectos en la economía familiar y el bolsillo

Los desastres naturales suelen ir acompañados de un alza en los precios de alimentos y servicios básicos, así como de gastos médicos no previstos. La ansiedad financiera se suma al estrés postraumático. Los especialistas recomiendan mantener la calma y priorizar los recursos disponibles, evitando decisiones impulsivas. Asimismo, recordar que existen bonos y subsidios estatales para damnificados, aunque los trámites pueden ser engorrosos. La clave está en informarse por canales oficiales y no dejarse llevar por rumores que aumentan la preocupación.

Trámites, plazos y procedimientos prácticos

Para acceder a apoyo psicológico gratuito, el Ministerio de Salud (Minsa) dispone de la Línea 113, opción 5, disponible las 24 horas. También los centros de salud mental comunitarios ofrecen atención presencial. En caso de emergencia, se recomienda acudir al establecimiento de salud más cercano. Es importante tener a mano documentos de identidad y un directorio de contactos de emergencia. La preparación previa incluye elaborar un plan familiar de evacuación y una mochila con suministros básicos. Estas acciones reducen la incertidumbre y fortalecen la capacidad de respuesta.

Servicios esenciales y vida cotidiana

Durante una emergencia, servicios como transporte, salud y educación pueden suspenderse. Las clases se interrumpen, el transporte público se congestiona o escasea, y los hospitales atienden urgencias. Para sobrellevar estas alteraciones, los expertos sugieren mantener rutinas en la medida de lo posible, como horarios de comida y sueño. La comunicación con seres queridos y la ayuda mutua entre vecinos son factores protectores. La solidaridad comunitaria amortigua el impacto psicológico y facilita la recuperación.

Voces oficiales: la importancia de validar las emociones

“Es fundamental entender que cada persona reacciona de manera distinta ante un desastre. No hay emociones buenas o malas; todas son válidas. Frases como ‘no llores’ o ‘tienes que ser fuerte’ invalidan el dolor y dificultan la recuperación. En su lugar, debemos ofrecer escucha activa y apoyo incondicional. Estoy aquí para escucharte es una frase sanadora”, advirtió un especialista de la DEIDAE de Salud Colectiva del INSM.

Las autoridades sanitarias insisten en que pedir ayuda psicológica no es signo de debilidad, sino un acto de valentía y responsabilidad. La Línea 113, opción 5, es gratuita y confidencial. Además, los centros comunitarios de salud mental han ampliado su cobertura en zonas vulnerables. Sin embargo, aún persiste el estigma en torno a la salud mental, especialmente en comunidades rurales. Por ello, el Minsa realiza campañas de sensibilización para normalizar la búsqueda de apoyo profesional.

Panorama a futuro: prepararse emocionalmente para lo que viene

Con la temporada de lluvias y la posibilidad de un Fenómeno El Niño intenso, las autoridades recomiendan incluir la preparación psicológica en los planes de contingencia. Esto implica capacitaciones en primeros auxilios psicológicos, fortalecimiento de redes de apoyo y difusión de pautas de autocuidado. La resiliencia comunitaria se construye con información clara, solidaridad y acceso a servicios de salud mental. El reto es mayúsculo, pero la experiencia de emergencias pasadas demuestra que una población emocionalmente preparada puede sobreponerse con mayor rapidez.

Claves indispensables para el ciudadano:

  • Línea 113, opción 5: atención psicológica gratuita y confidencial las 24 horas.
  • Elaborar un plan familiar de emergencia y una mochila con suministros básicos.
  • Evitar frases invalidantes como “no llores” o “tienes que ser fuerte”; practicar la escucha activa.
  • Limitar la exposición a noticias alarmantes y enfocarse en acciones bajo control.
  • Acudir a un especialista si los síntomas de angustia persisten por semanas o interfieren con la vida diaria.
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Redactor / Equipo Periodístico O24

Redacción O24

Equipo de redacción y análisis periodístico de o24.pe. Cobertura en tiempo real de noticias oficiales, actualidad política, economía, salud y sociedad en el Perú.

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